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Aborto espontáneo - Tratamiento - Separación de la placenta - Placenta previa - Insuficiencia placentaria - Evaluación y tratamiento - Cervix incompetente - Preeclampsia - Eclampsia - Embarazo ectópico - Infección posparto

La mayor parte de los embarazos llega a término sin problemas ni emergencias. Sin embargo, es preferible estar alerta respecto de cualquier signo de peligro, de modo de poder buscar atención médica en caso necesario.

Aborto espontáneo

Se entiende por aborto espontáneo la pérdida del feto antes de la 28ª semana de gestación. A partir de esta semana se considera parto de neonato muerto. Durante las primeras semanas, aproximadamente un tercio de las embarazadas desemboca en un aborto espontáneo, pero un cuarto de estos ocurre antes que el embarazo haya sido diagnosticado, o antes de que se haya sospechado su existencia. De modo que muchas veces no se tiene conciencia de haber sufrido un aborto. Hay que tener en cuenta que aumentan con la edad y con la cantidad de embarazos anteriores. Habitualmente se producen durante el primer trimestre, y el síntoma más frecuente es el sangrado, que se produce en el 95% de los casos. Por eso, ante una pérdida en cualquier período del embarazo hay que consultarle a su médico. La mayoría de los abortos espontáneos se produce porque un feto severamente anormal no logra implantarse en la pared uterina. Las causas maternas incluyen anormalidades del útero, como grandes fibromas, y desequilibrios hormonales. La incompetencia cervical sólo da origen a un 1% de este tipo de abortos. Los factores que dependen del padre pueden ser anormalidades en el espermatozoide o incompatibilidad del grupo sanguíneo, que hace que la madre produzca anticuerpos contra la sangre de su pareja. Estos anticuerpos luego atacan y matan al feto.
Los médicos dividen a los abortos espontáneos en:
* Amenaza de aborto: El aborto es posible pero no inevitable. Se produce sangrado vaginal, y a veces dolor. Puede confundirse con el sangrado de la primera falta.
* Aborto inevitable: El sangrado vaginal va acompañado de dolor, debido a la contracción del útero, se produce una dilatación del cervix y la pérdida del embrión es inevitable.
* Aborto incompleto: Es cuando el aborto se ha producido pero algunos de los productos de la concepción, tales como el saco amniótico o la placenta, permanecen dentro del útero.
* Aborto completo: El feto y la placenta son expulsados del útero, a veces sin síntoma. Se puede confirmar con una ecografía.
* Aborto retenido: El feto y la placenta mueren, pero permanecen dentro del útero durante algún tiempo, a veces meses, antes de ser expulsados. Los síntomas de embarazo desaparecen, pero no hay otros indicios de muerte fetal hasta mucho tiempo después.
* Aborto habitual: Se han producido tres o más abortos en la misma etapa del embarazo, posiblemente por las mismas razones.
* Aborto recurrente: Se han producido abortos en tres o más ocasiones. Pero en etapas distintas del embarazo y por motivos diferentes.

Tratamiento

Si usted está sangrando, diríjase a la cama y permanezca ahí hasta que el sangrado se detenga. Deje los ejercicios cansadores y las relaciones sexuales. Si el sangrado y el dolor ceden, es muy posible que usted pueda continuar con el embarazo.
Si el aborto parece inevitable, son pocas cosas las que los médicos pueden hacer. Todo tipo de aborto debe ser tratado en el hospital, dado que si es incompleto deberán limpiar el útero, practicando una dilatación y un curetaje. Se administran calmantes junto con drogas para detener la hemorragia. Si se ha perdido mucha sangre puede ser necesaria una transfusión. Un aborto retenido no necesita ser tratado con urgencia pero si después de un tiempo prudencial no se ha hecho espontáneo es necesario recurrir al procedimiento antes mencionado. Si la muerte fetal se produce en un embarazo más avanzado se administrarán supositorios vaginales de prostaglandina o una inyección de oxiocina, para estimular el parto. El que se ha producido por incompetencia cervical puede ser tratado cerrando el cervix al comienzo del siguiente embarazo.
Otros motivos que pueden producir el aborto habitual son los trastornos genéticos o los hormonales, que a menudo pueden ser detectados. También el origen puede estar en la mala alimentación, en enfermedades crónicas como la insuficiencia renal, en tumores del útero (particularmente fibromas), y también en trastornos inmunológicos. Esto sucede cuando el sistema inmunológico de la madre identifica al feto como un cuerpo extraño y lo ataca.
Entonces recuerde: si se produce un sangrado vaginal en cualquier momento del embarazo:
* Llame a su médico, quédese en cama.
* Permanezca horizontal, con los muslos y piernas más altos que el torso.
* Si elimina coágulos, estos deben ser examinados por el médico.
* Manténgase fresca y haga lo mismo con la habitación.

Separación de la placenta

El sangrado puede originarse en la placenta, debido a una separación parcial o completa entre la placenta y el útero. La sangre llena los espacios y, ocasionalmente, puede salirse de las membranas y bajar por el cervix hasta la vagina. Esto se conoce con el nombre de desprendimiento placentario, y ocurre aproximadamente en uno de cada 200 embarazos. La causa es desconocida, pero es más frecuente en las mujeres que ya han tenido dos o más hijos. Se divide en tres tipos: en la separación leve, el sangrado puede ser escaso. El mejor tratamiento es el reposo en cama, controlándose con ecografías. En un embarazo avanzado se puede inducir el parto. En la separación moderada, un cuarto de la placenta se encuentra separada y se puede perder entre medio y un litro de sangre. Se hace necesaria una transfusión, y si el embarazo está en término o cerca de la fecha se practica una cesárea. La separación severa es una emergencia aguda y se produce cuando por lo menos dos tercios de la placenta se separaron de la pared uterina y se pierden más de dos litros de sangre. Esto provoca un estado de shock severo, perturbaciones en la coagulación de la sangre y una completa supresión de la función renal. Se debe efectuar una rápida transfusión y, si el embarazo está suficientemente adelantado, una cesárea. Si esto se produce durante el primer trimestre la muerte fetal es irremediable.

Placenta previa

Ocurre cuando la placenta se implanta en el segmento inferior del útero, en lugar de hacerlo en la parte superior. Por esto, la placenta se ubica por delante del bebé cuando él va descendiendo por el canal de parto, al comienzo del trabajo de parto. El bebé no puede bajar por el canal sin desalojar a la placenta y de esta manera se quedaría sin provisión de sangre. La placenta previa es una de las causas principales de sangrado después de la 20ª semana y de hemorragias en los últimos meses de embarazo. Es más frecuente en las mujeres con varios hijos.
Cuanto más grande es la parte de la placenta que se ubica en la parte inferior del útero, mayor es la posibilidad de que surjan complicaciones durante el parto. Aunque el crecimiento de la placenta, tanto en tamaño como en peso, se enlentece luego de la 30ª semana de embarazo, el segmento inferior del útero está aumentando rápidamente de tamaño. Por este motivo pueden producirse tensiones entre la placenta y la pared uterina que lleven a episodios de sangrado.
Esta condición puede diagnosticarse antes del parto, por medio de una ecografía. Los primeros síntomas incluyen episodios de sangrado, que pueden producirse luego de mantener relaciones sexuales. Si esto ocurre, el médico recomendará un control ecográfico y que se mantenga en reposo. Este debe continuar si es posible hasta la semana 37ª, cuando el bebé nacerá a través de una cesárea.
Después del parto puede producirse una hemorragia. Esto suele anticiparse y se indican drogas para evitarla, que se administran inmediatamente después del nacimiento. En pocos casos esto continúa y es necesario llegar a una histerectomía. Es importante que se trate donde haya un servicio de transfusiones.

Insuficiencia placentaria

Durante el embarazo el feto recibe oxígeno y alimentos y excreta dióxido de carbono y residuos a través de la placenta y los vasos sanguíneos del cordón umbilical. Por eso es crucial para el bienestar del feto la presencia de una placenta sana, que pueda actuar como un órgano de transferencia efectivo. Existe una serie de razones por las cuales la placenta puede ser incapaz de mantener adecuadamente al feto:
* Puede haber tenido un desarrollo anormal.
* El flujo sanguíneo a través de la placenta puede estar restringido o se puede haber perdido tejido placentario debido a un coágulo de sangre.
* La placenta puede estar separada total o parcialmente de la pared uterina.
* La placenta puede ser demasiado pequeña.
* Puede estar mal desarrollada.
* El embarazo puede ir mas allá de término, y la placenta puede hacerse entonces relativamente inadecuada para el feto.
* Si hay diabetes materna, la placenta puede dañarse.

Evaluación y tratamiento

No existe una prueba confiable para evaluar la función de la placenta. Sin embargo puede haber signos de insuficiencia si usted aumenta de peso menos de lo esperado, si su útero crece más lentamente de lo habitual, o si el desarrollo de su bebé está por debajo de lo normal.
La ecografía es el método más confiable para medir el crecimiento del feto. Si no crece normalmente se harán estudios para medir la hormona placentaria y los niveles de enzima de su sangre. Se recabará información acerca de su perfil biofísico, incluyendo la respiración fetal, los movimientos corporales, el tono y la cantidad de líquido amniótico.
La insuficiencia placentaria puede obligar a una inducción al parto o inclusive a una cesárea.

Cervix incompetente

Este es un problema poco frecuente, al menos que el cervix haya sufrido daños en una cirugía o en un embarazo previo. Durante el embarazo, el cervix normalmente permanece bien sellado y cerrado por un tapón mucoso. Esto mantiene al bebé seguro hasta que comience el parto, momento en que el cervix comienza a dilatarse. Algunas veces, sin embargo, el canal cervical es incompetente y comienza a abrirse antes de tiempo, habitualmente entre el tercero y cuarto mes. Esto hace que el saco amniótico que contiene al bebé se desplace hacia la vagina y se rompa, provocando una súbita pérdida de líquido amniótico y, seguidamente un aborto. Desdichadamente el cervix incompetente sólo suele diagnosticarse después de que se ha producido el aborto.
Si se piensa que este problema ha sido la causa de anteriores abortos, se insertará un fino hilo no reabsorbible para sujetar el cervix. Después de reposar en cama en el hospital, usted podrá irse a su casa, pero deberá descansar apropiadamente durante el resto del embarazo. Cortarán el hilo aproximadamente siete días antes de la fecha de parto, y es probable que usted pueda tener un parto normal vaginal.

Preeclampsia

La hipertensión provocada por el embarazo, preeclampsia, se produce en aproximadamente el 15% del total de mujeres embarazadas. Es frecuente en las mujeres que esperan su primer bebé, en las mayores de 35 años y en las que esperan más de un bebé. Las causas aún no se comprenden bien.

Síntomas: El aumento de la presión arterial es un signo de preeclampsia, como la presencia de proteínas en la orina, debido al mal funcionamiento de los riñones, e hinchazón en el rostro, los pies y las manos. Este es a menudo el primer signo de advertencia. Pueden aparecer dolores de cabeza, mareos y náuseas.
Raras veces se produce antes de la 20ª semana, pero su presión arterial puede comenzar a elevarse antes en forma progresiva. Por eso es importante controlar regularmente la presión en las visitas prenatales al médico. Si esta aparece, la internarán para controlarla.

Tratamiento: Incluye reposo en cama y sedación, con control permanente de la función renal. Con esto normalmente la presión vuelve a sus valores normales, pero en caso de que no sea así su bebé correrá el riesgo de una deficiencia en el flujo sanguíneo y de oxígeno. Raras veces se transforma en eclampsia, una de las complicaciones más peligrosas del embarazo, que puede llevar al coma y las convulsiones. Esta es una amenaza para la vida tanto del bebé como de la madre. Pero casi siempre es precedida por la preeclampsia, que es un signo de advertencia temprano y permite prevenirla a través de un tratamiento riguroso.

Eclampsia

Parece un golpe llegado desde el cielo, que produce convulsiones, y en ocasiones coma. Pone en peligro a la madre y al niño. Actualmente casi siempre se diagnostica en su primera etapa.

Síntomas: Esta es una emergencia, porque los vasos sanguíneos del útero entran en espasmo, impidiendo el flujo de oxígeno hacia el feto y produciendo una peligrosa hipoxia en los tejidos.
La vida de la madre también queda en peligro porque el vasoespasmo lleva a la insuficiencia renal. El oxígeno disminuye en el cerebro, causando una elevación de la sensibilidad cerebral que se traduce en convulsiones. Los tejidos se llenan de agua, debido a la retención de líquidos, y se pueden producir hemorragias en algunos de ellos, por ejemplo en el hígado. Los primeros signos son ahogos, dolor de cabeza y visión borrosa, acompañados por la alta presión sanguínea, edema y proteínas en la orina.

Tratamiento: Controlar su presión en cada visita prenatal. Aun una ligera elevación en la presión es tratada con reposo absoluto en cama y sedación. Cuando se produce la eclampsia el tratamiento tiene por objeto aumentar el flujo de sangre hacia el cerebro, sedarlo, reducir la alta presión y provocar el nacimiento del bebé, normalmente a través de una cesárea. Tan pronto como nace el bebé, el problema remite.

Embarazo ectópico

En el embarazo ectópico, el óvulo fecundado se implanta en un lugar diferente de la cavidad uterina, habitualmente en una de las trompas de falopio. El rápido crecimiento del embrión hace que la trompa se distienda y que la placenta, al invadirla, debilite sus paredes, provocando sangrado. Eventualmente la trompa puede estallar por el esfuerzo a que se ve sometida. Sin embargo, antes de que esto suceda se producen ciertos síntomas que indican que algo está funcionando mal. Suelen aparecer alrededor de la sexta semana de embarazo. Se distinguen dos formas de embarazo ectópico:
* Forma subaguda. Luego de una prueba de embarazo con resultado positivo, el embarazo ectópico puede manifestarse por dolor en el abdomen, habitualmente de un solo lado, en ocasiones con sangrado vaginal, desvanecimientos y dolor de hombros. Por lo general existe una fisura, pero no aún una ruptura, y no se puede detectar sino hasta las ocho o diez semanas de gestación. Esta forma puede ser tratada a veces inyectando una droga en el feto, para provocar su muerte y su posterior reabsorción, y logrando así salvar la trompa de falopio.
* Forma aguda. Se produce cuando la trompa estalla, provocando dolor agudo y estado de shock, con extrema palidez, pulsaciones débiles pero rápidas y caída de la presión sanguínea. Esta requiere de urgente hospitalización y tratamiento quirúrgico para dar fin al embarazo. A veces también es necesario extirpar la trompa, según el grado de daño que haya sufrido, y en ocasiones se debe practicar una transfusión de sangre.
Este tipo de embarazos se está haciendo más frecuente en los países desarrollados. Las razones no se conocen. Casi un 60% de las mujeres que han sufrido un embarazo ectópico quedan embarazadas nuevamente. Un 30% evita voluntariamente un nuevo embarazo. El resto es infértil.

Infección posparto

La infección posparto, que se conocía como fiebre del puerperio, es ahora muy poco frecuente, aunque antes del advenimiento de los antibióticos era una de las principales causas de muerte de las madres.
Suele producirse porque quedan restos de placenta dentro del útero. Los primeros síntomas son fiebre, dolores agudos en el estómago, y loquios de olor desagradable. Si aparece alguno de estos síntomas es importante que lo comunique al médico de inmediato. El equipo profesional extraerá rápidamente cualquier tejido remanente y le indicará medicación para tratar la infección.

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